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Noche mágica en Barcelona

octubre 8, 2014

El lugar, visto desde  afuera, parece un poco vacío. “Medio muerto“, diríamos nosotros. Pero bueno, nada impide que dentro sea una fiesta.

Aunque, una vez dentro, descubrimos que no es lo que llamaríamos una “fiesta convencional”.

Unas 30 personas (si no es que estoy siendo un poco generosa), beben algo y bailan y alientan, mientras que en el escenario alguien canta sobre una pista una canción de rock. Habíamos llegado al Anti-karaoke del club MAGIC.

El lugar es uno de los primeros resultados que aparecen en google si buscamos “rock and roll Barcelona“, y dado que pretendíamos hacer tiempo hasta el amanecer, luego de unas hojeadas (y de que la descripción del bar dijera que cerraba a las 6:30), nos pareció una buena opción. Así que aquí estamos.

El Anti-karaoke es un karaoke de rock internacional. Allí todos son libres de subir y deleitar al público con el tema que prefieran. Un presentador, con saco dorado y chupines blancos, se encarga de llamar al escenario al próximo artista. Hay más fotógrafos de los que parecen necesarios. Una chica con poca ropa, espalda al aire, pollera corta y guantes largos (todo en tono celeste), anima tirando papel picado al escenario. Un muchacho disfrazado de guasón termina de darle el toque verdaderamente MAGIC al asunto. Detrás del escenario, un cartel luminosos con el nombre del lugar a rojo vivo le da un toque aún más under, y arriba del escenario, lo mejor de todo: guitarras inflables, pelucas, máscaras y pañuelos de plumas sirven de caracterización a los personajes.

La noche oscila: hay muchos momentos llenos de energía, con metal del duro. En otros, el presentador sube al escenario sacando de Dios sabe dónde una voz increíble con la que interpreta muy bien una de los Guns. En otra ocasión, el mismo presentador le da una mano a un muchachito que, para celebrar su cumpleaños, quiere cantar “Viva la vida” de Coldplay pero erra los tiempos. Un oriental ataviado de plumas, cantando “My way“, se lleva todas las ovaciones.

El lugar comienza a poblarse de a poco, y se pone cada vez mejor. El guasón trata de capturar chicas para quitarle un poco de testosterona al escenario, pero no tiene suerte conmigo (y tiene poca suerte en general, ya que la única chica que sube a cantar cada tanto es una de las del bar).

Todo lo que sucede dentro del club le da sentido a su nombre. No es que las cosas sean mágicas por sí mismas, sino que lo mágico es el ambiente: completamente libre de prejuicios, con personajes sensacionales, buena música, y escenas que parecen sacadas de una buena película independiente. Es fácil disfrutar de la noche así: en un lugar donde uno puede cantar, bailar, “hacer el ridículo” sin hacerlo, porque ahí nadie es ridículo (porque finalmente, ¿Quién es juez con potestad suficiente para sancionar la ridiculez?). En lo personal, antes de llegar, mientras iba escuchando música en el colectivo, lo que más quería era poder cantar y bailar, y eso es lo que se puede hacer en MAGIC, así que la considero una opción sumamente acertada (y eso que no me animé a subir al escenario!).

Pero, dicen, todo lo bueno dura poco, y mucho antes de las 6:30 el karaoke termina (con una gran actuación llevada a cabo por el presentador, la chica del papel picado, el guasón y la chica que sube a cantar cuando ya van siendo muchos hombres), y el lugar comienza a vaciarse. No tan de a poco como se llenó, de hecho. En poco tiempo, la pista, aunque sigue sonando buena música, queda casi completamente vacía.

Nosotros nos quedamos hasta las últimas consecuencias. Recién nos decidimos a irnos cuando la última pareja que nos acompañaba se retira de la pista y se pone a hablar con las chicas de la barra, que suponemos, son amigas. Aunque gustosos seguiríamos ahí hasta el amanecer.

Ahí estoy yo, con mi cervecita, arruinándoles la foto a los amigos. Ph: Marco Quiroga Marazzato

Ahí estoy yo, con mi cervecita, arruinándoles la foto a los amigos.
Ph: Marco Quiroga Marazzato