Tres días, tres ciudades. Si bien esta clase de viajes “a toda máquina” no son de nuestros favoritos, el precio era muy tentador. Y no vamos a ser hipócritas: también teníamos ganas de, al menos una vez en estos seis meses, hacer valer nuestra condición de Erasmus y hacer un viaje un poco más… “desenfrenado“. Somos de los que preferimos armarnos nuestros recorridos (por ejemplo, pocas cosas disfrutamos más en estos meses que hacer la Recorrido Beatle a pie en Liverpool, aunque hayamos terminado muertos), pero seamos sinceros: también se siente bien, de vez en cuando, subirse a un bus y saber que tenés la vida resuelta, y que el regreso a casa está asegurado sin que haya que preocuparse por él.

Así fue que nos embarcamos en un tour de tres días por tres ciudades de Andalucía: Granada, Sevilla y Córdoba.

Como tenemos mucho para decir de cada una, esto que iba a ser un post será algo así como un “especial Andalucía“, con un post dedicado a cada ciudad que, aunque no las recorrimos tanto comos nos hubiera gustado, nos dejaron enamorados.

Así que empecemos este viaje virtual.

Día 1: Granada

Empezamos el recorrido por la bella Andalucía en Granada. Primer paso, dejar las cosas en el albergue y partir hacia la Alhambra para conseguir entradas.

En primer lugar hay que decir que Granada, por ser una zona bastante alta es muy fría. Muy fría. Sobre todo en las horas sin sol. Así que la espera para entrar en la Alhambra fue bastante dura, porque no íbamos esperando esas temperaturas (cuando en Valencia seguían haciendo más de 20 grados). En fin, un dato anecdótico, pero si están pensando ir de visita, no está de más recomendar: lleven abrigo.

Ahora sí, hablemos de la Alhambra… ¿Qué decir de ella? Uno de nuestros anfitriones de Couchsurfing en Zaragoza nos había dicho que era una de las cosas más lindas de España. Bueno, creo que no mentía. Debo decir que, en lo personal, no iba con muchas expectativas, porque me parecía que la gente debía exagerar. Que si iba con muchas expectativas me iba a defraudar. Pero lo cierto es que no defrauda.

Lo más impresionante, creo, es que nos conecta con una cultura asombrosa de la que, lamentablemente, casi no tenemos información (creo que es una suerte, en ese sentido, que haya cada vez más viajeros que se dediquen a conocerla y a contarlo).

Yo tengo una manía, y es que, cuando estoy en un lugar creado por el hombre que me asombra mucho, me acerco a las paredes, hasta casi pegar la nariz en ella. Deseo estar segura de que estoy ahí, en ese momento, que estoy viendo las mismas piedras que hace cientos de años alguien imaginó. En la Alhambra, esa manía se multiplicó, porque las paredes están llenas de historias, de imágenes, de símbolos, que lamentablemente no entiendo (por la ignorancia que mencioné antes) pero que sí me hacen sentir. Tanto me acerqué que me llevé algunos regaños (porque no se pueden tocar las paredes, chée), pero creo que, a través de simples piedras, logré conectarme con la mente con otro mundo. Debo decir que, aunque sólo fueran paredes, las de la Alhambra me hicieron viajar con el alma, y más que nunca acrecentaron mis ganas de conocer la cultura musulmana.

Claro, yendo más allá de las paredes, el lugar tiene muchísimas cosas preciosas para ver y disfrutar. Sobre todo los paisajes y los hermosos parques y jardines. Así que sí, totalmente recomendable darse un paseo por la Alhambra si se pasa por Granada. Eso sí, dispongan de tiempo, porque si la quieren recorrer bien, y disfrutar, y fotografiar de punta a punta, necesitan 3 hs. o más.

 

Yendo ahora a cuestiones más mundanas, pero no por eso menos importantes (sobre todo cuando la panza llama), hay que decir que Granada tiene un atractivo importante: las tapas. Supongo que muchos de ustedes deben saber qué son las tapas, pero no sé si tantos saben de dónde viene el término. Así que vamos a contárselo todo.

Las tapas son una pequeña guarnición de comida que acompaña a la bebida. Si bien se han hecho populares en muchos lugares, son típicas de España. Según cuentan, el término proviene de que, hace muchos muchos años, los bares ponían un plato sobre las bebidas de sus clientes para evitar que en ellas entraran moscas (eran bares muy incipientes, y seguramente si existieran hoy en día bromatología los clausuraría). Así fue que, luego, alguna mente emprendedora, de las que ya existían por aquellos años, pensó “podríamos a ese plato agregarle alguna cosita para comer, para traer más clientes y que los que tenemos quieran pedir una segunda vuelta“. Así fue que a esos platos que oficiaban de tapas (literales) para la bebida se les sumó una pequeña porción de alimento. Y así nacieron las tapas.

En la actualidad los bares de tapas son muy populares en toda España, y muy “chic”, pero en Granada tienen un bonus track que no se repite en todo el país: son gratis. Es decir, uno sólo paga la bebida, y de “yapa” viene algo para comer. En general son muy buenos. Nosotros en un lugar (al que ya le habíamos echado el ojo), por algo así como 9 euros, tomamos dos cervezas cada uno y comimos dos tapas tan abundantes que casi fueron la cena (a la hora de cenar sólo le sumamos 2 tapas más y estábamos pipones). Se hace muy barato, y lo entretenido es ir de bar en bar, de caña en caña, probando todas las especialidades de la casa en tapas (hay mucho más baratas que la tapa que mencioné antes, pero destacaba por la abundancia). Claro que no siempre el presupuesto mochilero da para recorrer 10 bares en una noche, pero uno o dos están bien, pruebas cosas nuevas, bebes buena cerveza (la cerveza “alhambra” es genial), y te sale barato. Combinación perfecta.

Todo eso que ustedes ven ahí, las dos cervezas más ese plataso de comida, por menos de 5 euros.

Volviendo a la historia, hay algunos detalles curiosos sobre Granada, los cuales conocimos gracias a un muy buen citytour que venía incluído en el paquete (esa es una de las grandes ventajas de viajar en tours: si hubiéramos ido por nuestra cuenta, no lo hubiéramos pagado, pero estuvo genial).

Granada fue el último bastión musulmán de la Península Ibérica, lo cual, históricamente, tiene una enorme simbología. En primer lugar, significa el momento clave en la historia de España: la victoria de los Reyes Católicos, y la “conversión” oficial del país al catolicismo . De hecho, los reyes Isabel y Fernando, los católicos, y su hija Juana (“la loca”) están enterrados en Granada, así de importante fue para ellos haber expulsado a los “moros” de ella.

En segundo lugar, y de suma importancia para nosotros los americanos, es que la conquista de esta ciudad por los Reyes Católicos significó que finalmente Isabel decidiera darle a Colón los recursos para “viajar a las indias”. La conquista de Granada es, entonces, la causa directa del que posiblemente sea el hecho más importante del siglo XV: el descubrimiento de América. Según nos contaron, fue en Granada donde Colón se reunió con los reyes, quienes finalmente le dieron el sí a su proyecto, ya que le habían prometido que si lograban expulsar a los moros de España le financiarían su viajes (podría decirse que Colón fue uno de los tantos pioneros en la búsqueda de recursos para viajar…).

Un comentario para cerrar este tema: es muy loco, siendo americanos, escuchar la historia de la conquista de América del lado español. Si tienen la oportunidad, se darán cuenta de lo que les digo. Es como leer el mismo libro, pero con otro protagonista. No sé, es raro. Es interesante. Está bueno.

Finalmente, decir que, si piensan hacer un viajecito a Granada, no deberían dejar de visitar el barrio El Albaicín, una hermosa zona de Granada y llena de historia.

Las casitas del barrio Albaicin son todas parecidas y muy lindas

Y por supuesto, si van a visitar el barrio Albaicín (que, por cierto, no se los dije pero es en subida…), no pueden perderse la vista de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás. Dicen que Clinton, quien fuera presidente de Estados Unidos, y quien vivió en Granada, dijo una vez que desde allí se ve el mejor atardecer del planeta. Si exagera o no, yo no se los voy a decir… no hay otra manera de asegurarse, que viéndola con los ojos propios.

Vista de la Alhambra desde el Albacín.. Imperdible