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Rodando Caminos

10 consejos “bochornosos” para ahorrar en un viaje

abril 27, 2016

En este blog solemos dar consejos sobre cómo ahorrar en un viaje, ya que somos lo que se llama viajeros “low cost” al mango. Sin embargo, cuando escribimos solemos movernos dentro del los estandartes de la moral, y del “buen viajero”.

Pero hoy tuvimos ganas de ser políticamente incorrectos. Seamos realistas, viajar con un presupuesto limitado, a veces nos hace hacer cosas bochornosas. Para que no te sientas mal, si has hecho cosas de las que te avergüenzas para ahorrar en un viaje, tengo una buena noticia: no estás solo. Nosotros también lo hemos hecho. Y vamos a escribir sobre ellas, para darte nuevas y mejores ideas para abaratar tu viaje de manera bochornosa.

Si nunca has cometido alguno de estos “crímenes”, esperamos que te sirvan los consejos y, sobre todo, que sigas queriendo leernos a pesar de lo que viene a continuación.

Así que aquí va nuestra lista.

10 consejos bochornosos para ahorrar en un viaje:

  • Llevarse “souvenirs” de los restaurantes:

Un clásico para empezar, sé que lo has hecho, pequeño ladronzuelo. En los cafés siempre traen 3 o 4 sobrecitos de azúcar, pero como soy amarga, suelo usar uno solo… Así que los otros me los llevo, quizá me sirvan más adelante.

Es común también con los aderezos.  Si son casas de comida rápida, pido aderezos sólo para tener de backup en la mochila. Vale también para las servilletas (muy útiles para los resfríos o para una visita inesperada a un baño sin papel).

Siempre vienen bien unos para tener en la mochila…

  • Llevarse “souvenirs” de los hoteles:

Como no solemos ir a hoteles, rara vez tenemos la posibilidad de hacer este pequeño acto de vandalismo. Pero las pocas veces que nos han tocado hospedajes que te dan shampoo, acondicionador y pequeños jaboncitos, solemos ahorrarlos al máximo y llevarnos unos para emergencias!

  • Ir a degustaciones gratuitas y/o hacer largas filas por una muestra gratis:

Otro clásico: ves de lejos una chica vestida con un uniforme de “lays” y que está dando bolsitas con papas fritas… ¡Con el hambre que estás teniendo en este momento! No importa cuánta gente haya en la fila, esperarás que llegue tu turno, y si se puede conseguir más de una… Bienvenido sea!

El tema de las degustaciones es también un muy buen plan para matar el hambre. Nosotros en Amsterdam lo hicimos mucho, ya que las casas que venden quesos siempre tienen degustaciones gratuitas. Claro que nunca compramos ni 100 gramos de queso, pero los probamos todos, eso sí ! Con pancito y aderezos. Nos íbamos cuando los empleados empezaban a mirarnos con mala cara.

  • Entrar a un baño de contrabando (y además, llevarse un poquito de papel):

Situación: no podemos aguantar las ganas de ir al baño, pero bajo ningún concepto está en nuestros planes sentarnos en algún café a consumir, porque tenemos el termo con agua caliente preparado para unos buenos y gratuitos mates.

Así que es hora de salir en busca de un baño que podamos usar. La búsqueda en un primer momento se orienta a una casa de comida rápida que no cobre por usar el baño, ni tenga contraseña “exclusiva para clientes“. En caso de no encontrarla, se recurre a la opción “B”: buscar algún bar un poco atestado de gente y “hacerse el boludo”, entrando al baño sin que nos vean los empleados.

Pero claro, después del estrés de la búsqueda, ya hemos llegado a destino… ¿Qué problema hay en llevarnos un  poquito de papel higiénico para la próxima?

papel higienico

Llevarse un poco de papel no le hace mal a nadie…

  • Comer sobras de otros:

Esta es una de mis favoritas. También involucra a las casas de comida rápida, y lo que más me gusta es que tiene una estrategia sofisticada.

Para que sea perfecto, debe funcionar de la siguiente manera:

Ir a una de esas casas de comida que te permiten recargar el vaso tantas veces como quieras. Comprar una gaseosa (no importa si son dos personas, tres o 50… joder! que la gaseosa es infinita!!), elegir una mesa ubicada estratégicamente… y comenzar el acecho. En el momento en el que una mesa se levante dejando sus sobras, tendrás que ser rápido, y atacar antes de que aparezca un empleado y vayan a parar al cesto. Si logras hacerte con las sobras a tiempo, tendrás comida y bebida y por apenas unas monedas.

Buenas presas son las familias con niños, ya que estos últimos suelen dejar un poco. También grupos de chicas flaquitas, que no comen mucho (o simulan no hacerlo para quedar bien, y después se clavan un “chegusán” en la casa).

hamburguesa

Muchas veces hemos encontrados platos como este… enteros! (o apenas mordido…)

Tip importante: dejar la bandeja ajena en nuestra mesa, para que los empleados no sospechen nuestras intenciones, y así poder seguir atacando sobras. Funciona mucho mejor, claro, cuando el lugar está muy lleno.

  • Comer nuestra propia comida en un restaurante:

Este consejo bochornoso se parece un poco el anterior, aunque es mínimamente más digno.

La cosa funciona así en este caso:

En el mismo lugar de comida rápida con recarga infinita de gaseosa, se pide un vaso. Luego de cargarlo, hay que buscar una mesa que pase lo más desapercibida posible. Lo ideal, es poner una “bandeja-coartada” en la mesa (bandeja que tomamos de alguna otra mesa), y cuando nadie nos ve… zaz! Sacamos nuestro sandwich de salame y queso, o nuestra comida de supermercado.

No sólo tenemos gaseosa infinita a bajo costo para acompañarlo, sino que la técnica es muy usada en crudos inviernos, donde comer en un parque es una verdadera tortura! Nosotros lo hicimos en Londres (no había recarga infinita, eso sí, qué pena!), con una tarta que habíamos comprado en el súper… escondiéndonos bien de las cámaras!

  • Hacer un free walking tour y no dejar propina:

Este no puede llamarse técnicamente “consejo”, porque no recomiendo hacerlo. La gente que da los free walking tours vive de las propinas que la gente le deja, no es justo irse sin pagar. Pero… ¿No era “free” acaso? A veces, cuando buscamos algo gratis, es porque realmente no podemos pagarlo, eso se llama publicidad engañosa!

Así que, bien, no lo recomendamos pero ciertamente, alguna vez la necesidad nos ha llevado a hacerlo.

  • No pagar transporte público:

Es sabido que, en Europa especialmente, hay ciudades en las cuales no te controlan el boleto antes de usar el transporte público, así que es una tentación probar suerte y pasar sin comprar el ticket.

Eso sí: puede salir el tiro por la culata y, por ejemplo, que un policía alemán vestido de civil te descubra y te cobre 40 euros de multa !!!! (True story, aunque nos las arreglamos para no pagar. En otro post hablaremos de esto)

  • Conseguir WiFi gratis:

Hay momentos en los que uno está desesperado por conseguir WiFi. Una opción, es volver a un lugar donde ya sepamos la clave del WiFi (pero sin entrar). Debemos hacer memoria de todos los lugares donde estuvimos y pedimos la contraseña de la red (bares, restaurantes, negocios, etc.). Iremos al que nos quede más cerca y nos acercaremos a la puerta para conectarnos y disfrutar de nuestra conexión sin necesidad de pagar ni un café.

Otra situación es cuando vemos un lugar que tiene WiFi y desde la ventana divisamos que dentro hay un cartel con la contraseña, pero que no llegamos a leer desde afuera. No queda alternativa: hay que entrar a charlar con la persona encargada, mientras de reojo memorizamos la clave del WiFi. Luego salimos y nos quedamos cerca del lugar disfrutando de nuestra conexión.

Otra opción es detenernos en una esquina cualquiera y empezar a buscar redes que no requieran contraseña. Muchas veces tenemos suerte y algún vecino tiene su red totalmente abierta, para que nosotros podamos disfrutar un ratito de su conexión.

celular

Celular en mano, buscando redes desesperadamente!

  • Llevar siempre un tupper en la mochila:

Muchas veces, tener un tupper a mano nos puede resultar muy útil. Ya sea que salimos a comer a un restaurante, o que nos sirven un desayuno en el hostel, todo lo que sobre puede ser guardado en nuestro tupper para comer luego. La mejor opción es en un hostel donde sirvan desayuno continental (puedes servirte tantas veces como quieras), armarse una vianda para mitigar el hambre durante el recorrido posterior por la ciudad.

¿Has hecho algo de esto alguna vez? Puedes confesarlo, ya vez que somos muchos. ¿Algún otro consejo bochornoso para aportar? Dejalo en los comentarios.